2011/10/17

REFLEXIONES A LAS CARTAS


CARTA DE CRACOVIA
La carta de Cracovia es mas heterogénea en su casuística, procedimientos y en la consideración y catalogación para la “conservación del patrimonio cultural” que sus antecesoras.
La carta de Venecia se centra en la “arquitectura y los monumentos históricos”, si bien extiende esta consideración al entorno que rodea estas obras. La consideración de monumento histórico es más abierta que su antecesora (grandes creaciones y obras modestas).
La carta de Atenas es una declaración de intenciones para promover a los países participantes a iniciar procedimientos similares con un fin común, proteger y salvaguardar las “obras maestras”. La catalogación y aceptación de propuesta es escalonada entre organismos de diferente nivel.

Objetivos y agentes
La carta de Cracovia señala que actúa con el espíritu de la carta de Venecia de alguna manera actualizándolo al espacio común europeo, aceptando y proponiendo integrar y comprender la diversidad cultural existente en la actualidad.
Desaparece las referencias a los “arquitecto y técnicos de monumentos” como novedad respecto a la carta de Venecia. Se entiende y admite que la diversidad cultural y patrimonial debe ser analizada, estudiada y tutelada por técnicos de similar origen diverso en conocimientos y especialidades, no señalando ninguna por encima de otra. Introduce el bien mueble o el patrimonio cultural como elementos que suman a los señalados por la carta de Venecia, pues señala la “creación arquitectónica aislada así como el conjunto urbano o rural”, sin hacer mención los bienes muebles y el patrimonio cultural. La carta de Cracovia amplia el abanico y aporta el paisaje, la decoración y los objetos.
La carta de Atenas manifiesta su interés en la ”salvaguarda de las obras maestras en las cuales la civilización ha encontrado su más alta expresión y que aparezcan amenazadas”. A destacar lo elitista de la consideración de “obra maestra”. Consideración ésta a definir por diferentes comisiones, estamentos, encuestas, oficinas internacionales etc etc. Y la situación considerada “amenazada” para iniciar el proceso de preservación y protección. Interesante señalar que no desprecia ninguna época ni estilo existente en la obra a proteger además de recomendar mantener cuando sea posible la ocupación de los mismos para asegurar la continuidad vital. En este sentido, la carta de Cracovia introduce el concepto de “verificación de la sostenibilidad” de las opciones seleccionadas, para garantizar su mantenimiento sin problemas añadidos que avoquen en la ruina económica y posteriormente técnica del mismo.
La carta de Atenas destaca el interés común en contra del interés privado. La carta de Cracovia, no discrimina la propiedad ni el origen del patrimonio, si no considera analizar cada caso y separa diferentes tipos de patrimonio edificado. Es un avance hacia la inteligencia común. Entendiendo que la sociedad debe asumir la existencia de amplia casuística y ello no debe ser un problema si no una ventaja, pues permite abordar los problemas desde diferentes ángulos y posturas, en un fin común, respetar y proteger nuestro legado histórico y cultural.

Procedimientos
La carta de Atenas Recomienda abiertamente reconstruir (cuando las condiciones lo permitan etc) anastylosis. Para ello se realizan ciertas consideraciones para su mantenimiento, recomendando incluso, en el caso de que éstas condiciones no estén garantizadas, su devolución al estado anterior al hallazgo, previo levantamiento de documentación precisa. Importante brecha en cuanto a dos importantes decisiones capitales a mi entender a la hora de proteger el patrimonio. Me viene a la memoria los “Soldados de Terracota de Xian”, que lejos de protegerlos en su estado de hallazgo, se reconstruyen minuciosamente, incluso cambian su ubicación…

http://www.youtube.com/watch?v=oJuIk_nXWKw&feature=related

Me ha parecido discutible la manera que la carta de Cracovia propone de cómo abordar una restauración (punto 4 carta de Cracovia). El punto 3 describe el proceso de análisis y estudio de la restauración. Destaca que los participantes en el análisis y la investigación previa y posterior desarrollo y redacción de los documentos técnicos necesarios en el proceso de restauración, deben ser fruto de la coordinación de todas la disciplinas pertinentes; se les presupone (mi opinión) una capacitación a la hora de tomar decisiones de todo tipo (y discutibles) para el buen fin del trabajo de restauración, recuperación etc.
No obstante la carta recomienda o señala que “no debe reconstruirse“ en el estilo del edificio las partes enteras que no existan, y éstas podrían ser aceptadas  a condición de que exista una documentación precisa e indiscutible”, y si se necesitara debe reflejarse en ellas el lenguaje de la arquitectura actual.
Esta consideración viene de la carta de Venecia (articulo 9),  donde se pide “respeto a la esencia antigua y a los documentos antiguos” y en este sentido las reconstrucciones (consideradas indispensables en el fin último), “llevará la marca de nuestro tiempo”.
No sería más adecuado evitar introducir ninguna acción ni técnica de nuestro tiempo? Y considerar que partes de la restauración deben mantenerse de otra manera?.
Esta consideración creo que compete al equipo director de los trabajos, por lo que las decisiones “aceptables” o “no aceptables”, no creo que deberían recomendarse como objetivos en la carta, si no que  debería depender del objetivo final de la restauración
Empeora a mi entender esta consideración aceptando en el artículo 10 de la carta de Venecia la posibilidad de valerse de técnicas modernas, cuando las tradicionales se muestren inadecuadas.

Materiales
La carta de Cracovia es más concreta en la definición de los nuevos materiales exigiendo su estudio previo antes de su utilización, pero recomienda estimular el conocimiento de los materiales tradicionales pues el propio conocimiento y estudio de los mismos es también patrimonio.
Este punto lo considero interesante, pues el material original ya ha demostrado una longevidad, que hace que no debamos despreciarlo. Y aunque parezca una contradicción, el estudio y desarrollo de las técnicas tradicionales en un entorno contemporáneo puede ser una inversión de futuro.
Al final del punto 4. de la Carta de Cracovia en cambio se admite la posibilidad de “la reconstrucción de un edificio en su totalidad, destruido por un conflicto armado o por desastres naturales, es solo aceptable si existen motivos sociales o culturales excepcionales que estén relacionados con la identidad de la comunidad entera”. Un argumento que desmonta en cierta manera la propuesta de “no reconstruir”.
En mi opinión, estas decisiones deberían tomarlas independientemente de la causa del derribo, los agentes responsables de la reconstrucción. Entendiendo que estos analizarán los beneficios y perdidas patrimoniales de la acción.
Considero que el equipo formado por diferentes sensibilidades y conocimientos, puede y debe hacer recomendaciones y consideraciones de manera que éstas se puedan discutir por la comunidad afectada o interesada en la hipotética reconstrucción. Y se les debe considerar lo suficientemente hábiles para adoptar la decisión correcta en función del fin del trabajo, sin que el dogma les marque cuando deben o no deben reconstruir una parte inexistente.
Me parece interesante el punto 9 de la Carta de Cracovia y la consideración de los paisajes como patrimonio cultural y sobre todo la consideración del desarrollo sostenible de los mismos y la “necesidad de establecer vínculos con el medio ambiente construido de la metrópoli”. Aunque no comprendo el concepto de “medio ambiente construido de la metrópoli” como un valor positivo en el paisaje (territorio). Hecho en falta la consideración del espacio natural inalterado (original biodiversidad del territorio) como parte fundamental del patrimonio paisajístico actual que debería preservarse con tanto o con más interés.
Considero que el “paisaje construído” debe integrarse mejor en el “paisaje natural inalterado”. Debiendo existir zonas intermedias donde se equilibren o  naturaleza y hábitat humano (por denominarlo de alguna manera).

Entiendo necesario y fundamental declarar de interés los edificios, los bienes, los entornos, el territorio y paisaje. Creo que lo bueno e interesante es necesario y obligatorio proteger el legado, que enseñen las formas y los modos que nos han convertido en lo que somos. Tener los pies en la tierra es fundamental para tomar impulso e intentar descubrir nuevas formas de habitar y convivir, sin olvidar nuestra herencia.

Dicho esto, discrepo en la intencionalidad estética o formal propuesta por las cartas de Venecia y Cracovia. Señalan el tipo de actuación en caso de patrimonio derribado o destruído, debiendo ésta estar suficientemente justificada, cultural y socialmente, además de señalar el modo estético de la reconstrucción de las “nuevas partes”, señalando que deberán ser con lenguaje actual. O la necesidad de respetar los ambientes originales en los casos de patrimonio rural, urbano, cuando éste exista.
Mi opinión es que si las cartas señalan como fundamental la necesidad que técnicos con preparación y una vez realizados las necesarias investigaciones previas y contrastado y discutido el proceso y el documento de restauración, creo que los agentes intervinientes pueden, por su capacidad intelectual y científica, proponer alternativas estéticas, y decisiones diferentes a las propuestas por las cartas.
Quizá cambiando el termino “lenguaje actual” por “lenguaje neutro que no interfiera en el objeto reconstruído” me parecería mas aceptable. Pues el “actual” puede ser variable, dependiendo de la tendencia predominante, pudiendo ésta entrar en competencia con el estilo a restaurar.
El “neutro” se podría entender como aquel que no deba interferir en el entendimiento de la obra a restaurar y marque una línea clara entre lo nuevo y el patrimonio.

La obra de Caixa Forum en Madrid de los arquitectos Herzog & de Meuron construyen una ampliación que considero interesante.
(http://www.youtube.com/watch?v=QcopDp-O7sg)

Aunque puede que no sea un ejemplo de rehabilitación patrimonial de gran interés, la nueva fachada me sirve de ejemplo de cómo complementar un edificio a rehabilitar con un estilo que denominaría “neutro”.

Una vez dicho esto me limito a comentar dos proyectos.

Acuerdos…
Por otro lado, el equipo responsable de la propuesta de restauración puede realizar una prospección sobre la necesidad de levantar una obra destruida, aunque éste pueda considerarse una "irregularidad” según el dogma establecido por las cartas, o sea una aberración conceptual. Y aquí un ejemplo.
El plan rehabilitación del cerco de Artajona, tiene la finalidad de proteger el paisaje de la muralla. Para evitar que el municipio se estanque, permite construcciones como incentivo para recuperar el muro. El particular puede construir una vivienda en una zona del cerco o muralla de Artajona destruido. Ésta vez, la vivienda “El corral” recupera (con material original del lugar y separando el aparejo nuevo del viejo) el muro ciego en todo su alzado, creando un patio entre el muro y la vivienda para habilitar huecos a la vivienda. El municipio y el patrimonio Navarro, aceptan la reconstrucción completa de parte del muro a costa de la inversión de un particular, convirtiendo a la propiedad privada como promotor de la restauración.
Ejercicio arriesgado? Desconozco si los autores se rodearon de un equipo multidisciplinar, y el resultado podría no cumplir alguna de las consideraciones de la carta de Cracovia, pues desconozco las causa del derribo. Se ha rehabilitado y reconstruido, con materiales distintos a los originales. Se ha señalado la diferencia entre lo nuevo y lo antiguo haciéndolo inapreciable. Pero a mi parecer es una actuación que permite recuperar el muro de Artajona, a costa de la promoción privada pero con beneficio común de recuperación de entorno paisajístico que es el que tiene mayor interés.
El plan director:
La vivienda el corral:

…y desacuerdos
Aunque a veces discrepo de las decisiones que expertos con cualificación contrastada puedan adoptar. Me ilustro con el conjunto de la “Fundación Sancho el Sabio Vitoria-Gasteiz. 2006/2008 (Roberto Ercilla arquitectura)”


Sancho el Sabio Foundation from roberto ercilla on Vimeo.
Desconozco el estado original del objeto patrimonial. El resultado, a mi parecer es decepcionante. El edificio objeto patrimonial, se cubre con una urna de vidrio y se mezclan piezas originales con arquitectura actual y materiales e instalaciones contemporáneos. Convierte el objeto patrimonial en una maqueta. El material sin la luz natural, adquiere un aspecto artificial similar al cartón piedra y la ausencia de referencias del entono original (claustro, ermita, vegetación, huella del conjunto original…). Repito que desconozco el origen y el fundamento de este proyecto cultural, y aunque se proteja el objeto patrimonial, a mi parecer es un ejercicio equivocado de rehabilitación.





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